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Título: Camino a la nada

Autor: Alberto Ramírez de Aguilar

Editorial: LibroMex Editores

Colección:

Edición: Primera edición

Año: 1958

Páginas: 207 p.p.

Tiraje:  ejemplares

Cuarta de forros

 Producto de nuestro tiempo, de esta época en que los valores del espíritu han entrado en una crisis cuyo fin no se vislumbra, es el personaje que Alberto Ramírez de Aguilar nos presenta en su primera novela. Camino a la nada es, más que la historia de un hombre amoral que inconscientemente busca ubicarse en la vida, el atisbo de una realidad que incuba seres inconexos con el mundo, sin otro universo que su individualidad hipertrofiada.

 “Es más fácil morir por la fe que vivir sin ella”. Y este es, efectivamente, un hombre sin fe; sin fe en dios, sin fe en el hombre. ¿Para qué vive? Esta interrogante lo atormenta a toda hora, en todo instante; lo acecha mientras trabaja y se desliza por la noche en su sueño...

 ...La explicación que descubre, a fuerza de racionalizar su circunstancia interior, lo lleva a emprender ese camino que es título del libro: Camino a la nada. Se siente entonces fuera de la ley común, más allá de toda norma de conducta, situado muy por encima de lo bueno y lo malo. De esta manera cree encontrar por fin un motivo para vivir: confirmarse, corroborarse en la acepción que se da de sí mismo.

 ¿Un enfermo? ¿Simplemente un criminal? Tal vez ni un siquiatra podría precisarlo con certeza. Porque, mirado con atención, este personaje representa el mal más característico de nuestras sociedades contemporáneas: la deificación de los valores materiales. En todo caso, es un resultado de ello.

 Circula ese personaje por la ciudad de México. A través de él, México se convierte en una ciudad alucinante, a la vez grandiosa y terrible. Y sus personajes, sus lugares característicos, sus centros de diversión, surgen reales, casi tangibles.

 Camino a la nada lleva también una protesta de su autor contra las injusticias que conoce tan de cerca y contra ciertos funcionarios, a los que exhibe sin careta.

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